Moni, Pollo y Pedroza: cada quien sus encuestas
Armando Calderón / Palestra
Los resultados de este lunes no fueron la excepción de lo
ocurrido en semanas recientes, ya que los tres principales candidatos a
gobernador, léase Mónica Rangel Martínez por Morena, Ricardo Gallardo Cardona
por PVEM-PT y Octavio Pedroza Gaitán de PAN, PRI, PRD y Conciencia Popular,
coinciden en lo mismo: son los ganadores de sus propias encuestas.
En los últimos años, sin embargo, los resultados
demoscópicos no suelen coincidir y francamente se han vendido al mejor postor,
como queda demostrado en las urnas.
Lo que hoy intentaron Pedroza y Gallardo, fue ganar un poco
de percepción a su favor. El ex alcalde, diputado y senador, con datos de
C&E Research; el ex perredista, con información de De las Heras Demotecnia.
Ambos dijeron que aventajan a sus demás rivales por una cómoda ventaja -y muuuy
exagerada- de doble dígito. Justo lo mismo que afirmó Consulta Mitofsky de la
ex priista Mónica Rangel, para que Morena le diera el triunfo interno que hoy
la tiene en la mira de los furibundos grupos internos que no la aceptan.
Lo que los candidatos no toman en cuenta, es que una cosa es
lo que digan "sus propios datos" y otra muy distinta, lo que piense
el elector.
En este momento lo que tenemos es lo siguiente:
Un panista candidato del PRI. Algo increíble e inédito,
demasiado bizarro y difícil de creer, mas no de aceptar, ya que ambos partidos
se han unido en muchos momentos de la historia política de este país para, por
ejemplo, destruir las boletas de una elección, la del 94, para legitimar el
triunfo de Carlos Salinas de Gortari, avalar el Fobaproa que rescató a los
bancos y puso la deuda en manos de los mexicanos o más recientemente, dar
salida a la nefasta Reforma Energética.
El ex gerente de Chicles Canel's y ex director de Dulces de
la Rosa, Octavio Pedroza, afirma tener una ventaja inalcanzable, por la sola
suma de voluntades cupulares de ambos institutos políticos y da por sentado,
que las estructuras y militancias, se unirán para votar por él. A esto hay que
añadir a los simpatizantes naturales del PAN y votantes de derecha,
acostumbrados a sufragar por el blanquiazul en San Luis, un estado más cargado
al conservadurismo y la religiosidad.
Pedroza, panista de cepa, demuestra que quiere ser gobernador
apoyado por su eterno adversario en las urnas cuando disputó los votos para
llegar a ser alcalde capitalino, diputado federal y senador. Otra de sus
incongruencias -si bien menor- es que a pocos días de haber presumido que haría
una campaña sin Covid 19, se le ocurrió llenar de carros el estadio Alfonso
Lastras y alzar los brazos en señal de triunfo en un templete repleto de sus
nuevos mejores amigos, sin sana distancia ni cubrebocas. ¿El Ceepac se hará de
la vista gorda, de lo que evidentemente fue un mitin político fuera de los
tiempos formales de campaña?
Mientras tanto, el verdeecologista Ricardo 'El Pollo'
Gallardo siempre se ha declarado vencedor en las encuestas. En su caso, además,
apoyado por sus propios medios de comunicación y un gasto importante en
Facebook, donde ocupa el primer lugar en publicidad. ¿A más visto más popular?
Podría ser, solo que varios de sus competidores -incluido Pedroza- utilizan la
misma estrategia para posicionarse en la red social con más seguidores en todo
el mundo.
Gallardo tiene una desventaja, que podrá ser un personaje
controvertido que llame la atención por su personalidad política tirando más al
pueblo, pero está tan estigmatizado, que no todos los votantes podrían creer en
él. En su caso, ha hecho mucha mella la percepción que existe en torno a su
figura, sobre actos de corrupción y presuntos nexos delincuenciales. Aunque las
fotografías que circulan sobre su detención de hace años y empuñando un arma
larga son de sobra conocidas y ya no escandalizan, el no haber sido realmente
exonerado judicialmente y el discurso permanente de sus detractores, afecta su
imagen.
De hecho, el líder nacional panista, Marko Cortés Mendoza
arremetió contra Gallardo en su visita de este domingo para acompañar a Pedroza
en su registro formal ante el Ceepac y levantó polvareda.
En cuanto a la Dra. Mónica Rangel, los resultados son
idénticos: gana la elección en sus sondeos de opinión. Pero su reciente arribo
a Morena no podía ser peor y la persigue el fantasma de la imposición. La diferencia
con Pedroza, es que éste sí llegó a la candidatura con el apoyo del panismo,
por más que haya sospechas de su rival Xavier Nava Palacios de haber hecho
trampa, y doña Moni, no. La ex secretaria de Salud en San Luis Potosí es vista
como una arribista, producto de un acuerdo entre el dirigente nacional Mario
Delgado Carrillo y el gobernador Juan Manuel Carreras López.
¿Eso le importará al elector? La verdad es que no, pero la
campaña de desprestigio en su contra no cesa y como ha dejado en el olvido
aclarar los señalamientos de corrupción cuando estuvo al frente de la Ssa,
Rangel se enfrenta a un doble enemigo: la molestia de morenistas que la
rechazan y el recelo que provoca su honestidad. Su gran ventaja es que manejará
como nadie, un tema muy sensible para la población, la salud y que sacará
ventaja de las decisiones de la 4T en torno a la vacunación contra el virus, y
la atención y medicamentos gratuitos.
Le ayuda, asimismo, que no cargue totalmente con las culpas,
ya que mucha de la artillería es dirigida a Delgado, como quedó demostrado hoy
en la quema de las piñatas.
En resumen, las encuestas, de tan dispares como se presentan
en este momento, no pueden ser confiables y mal haría el elector en basarse en
ellas para tomar su decisión.



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