Pedroza, ¿el salvador del PRI?
Armando Calderón / Palestra
Aquellos primeros días de junio de 2015 quedaron muy atrás para el PAN y el PRI. Quienes del lado blanquiazul reclamaban un fraude electoral: Sonia Mendoza Díaz, hoy está en el Verde; Gustavo Madero Muñoz se peleó con el dirigente nacional Marko Cortés Mendoza y Alejandro Lozano González, Boris, decidió bajarse de la contienda interna. Por su parte, del ex dirigente local priista, Guillermo Padrés Elías, nada se sabe, pero falló en su pronóstico de aquel entonces: el partido de derecha no pudo usar como moneda de cambio el gobierno de Sonora por los de Colima y San Luis Potosí y no solamente eso, sino que el tricolor se quedó con los tres estados.
En ese momento, el PRI vivía nuevamente las mieles del poder
que no pudo conservar el panismo, tras dos sexenios infumables de Vicente Fox
Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. El presidente era Enrique Peña Nieto, quien
lograba resonantes triunfos electorales y se daba el lujo de declarar ganadores
antes de los recuentos oficiales de votos. Fue el caso de San Luis Potosí,
donde el mandatario tricolor, que hoy vive -o se refugia, dicen- en España,
declaró ganador al actual gobernador Juan Manuel Carreras López.
Esto provocó que la candidata perdedora del PAN, Sonia
Mendoza, marchara con cientos de personas a las instalaciones del Ceepac para
exigir imparcialidad en el conteo de los votos potosinos y que el ex dirigente
nacional de su otrora instituto político, Gustavo Madero, se colgara del
enrejado del órgano autónomo para reclamar lo mismo. Al final, Carreras ganó por
28 mil 786 sufragios.
A lo largo de su sexenio, Carreras ha tenido que sortear
diversos obstáculos políticos en el poder Legislativo. Los más recientes,
relacionados con la no aprobación de la reestructuración de la deuda pública,
porque así lo quiso el PAN a través de sus diputados. Además, ha sido duramente
criticado -en descargo, en diversos asuntos de política pública con justa
razón. En este momento no se sabe a ciencia cierta si el mandatario potosino
está absolutamente del lado de la coalición Sí por San Luis o no, dado que
dicen colocó en Morena a su verdadera candidata: Mónica Rangel Martínez, en
menoscabo del panista Octavio Pedroza Gaitán, cuyo hermano es su secretario de
Finanzas, Daniel, quien lo ha hecho muy bien desde que dejó esa posición José
Luis Ugalde Montes, que parecía insustituible.
El caso es que este domingo, el líder nacional tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, comprometió públicamente el apoyo de Carreras a este Frankenstein político, completado con el casi desaparecido PRD y la fuerza local -limitada- llamada Conciencia Popular. Los dos viejos partidos políticos nacionales quieren volver por sus fueros juntos, ahora de forma oficial, como lo hicieron antes de manera simulada a lo largo del presente siglo. Son los mismos que sí construyeron instituciones, pero también las saquearon hasta la saciedad, producto de decisiones contrarias al bienestar de la nación. Alito, de dudosa fama, es como una veleta: fue acusado por los propios priistas potosinos -incluso uno que otro candidato actual que finge demencia- de ser tapete del presidente Andrés Manuel López Obrador y en San Luis ni siquiera tuvo el empuje para hacer que uno de los suyos encabezara la coalición.
Lo anterior es porque el PRI, pese a mantenerse como una
fuerza estatal importante, nunca se interesó en construir una candidatura
irrefutable para suceder a Carreras y tuvo que ponerse de última hora a la
sombra del PAN, con un candidato ajeno, lo más abyecto de su historia política.
Pero si bien las campañas no han iniciado, Pedroza no parece
ser el verdadero protagonista de esta coalición. En los recientes días ha
tenido que apagar varios incendios internos y lo más importante que pudo hacer
en público, fue repartir cubrebocas y hablar de su campaña con sana distancia.
Hoy, esta percepción quedó muy clara, cuando por muchos momentos a lo largo de
la conferencia de prensa en el Ceepac, luego de su registro como candidato
oficial, no fue la figura principal y se vio rebasado por temas nacionales de
la agenda que imponen Morena y el presidente Andrés Manuel López Obrador, a tal
grado que los dirigentes partidistas terminaron hablando de la candidatura de
Félix Salgado Macedonio en el lejano Guerrero, y no de la candidatura de
Pedroza, quien debía pasar de un lado a otro los micrófonos de los medios de
comunicación que cubrieron el evento y desinfectar el propio, para ser
entregado a Alito, a Cortés y hasta al impresentable Jesús Zambrano Grijalva,
codueño del PRD con su jefe Jesús Ortega Martínez.
Hoy por hoy, se ve realmente difícil que el PAN pueda ser el salvador del PRI, pero en política nunca se sabe. Por eso es que el PRI tiene a su propia candidata y quizá por eso, resultó ser el partido más astuto en esta contienda, ya que jugará por partida doble, porque si no es Sí por San Luis, Morena tiene las más serias posibilidades de llegar a ser gobierno, por eso la lucha canibalesca al interior del partido fundado por López Obrador, al tratarse de una ocasión hecha a mano para lograr tal propósito. Y todo esto, pese al apoyo recibido en Twitter, donde con el HT #OctavioGobernador, intentaron posicionar ficticiamente a Pedroza con la mayoría de tuits salidos de la CDMX. Como se sabe, esta red social está manejada por un panista.
NO ES RUBÍ, PERO SÍ ES RUBÍ
La noticia electoral amable provino de Charcas. Y tuvo que
ser la propia ex quinceañera Rubí Ibarra, quien saliera a decir que no era
ella, sino su tocaya de nombre Rubí Flores, quien se lanzó para candidata de
Movimiento Ciudadano. El más feliz por la confusión creada en las redes sociales,
fue el presidente estatal del partido naranja, Eugenio Govea Arcos, por la
publicidad gratuita.



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