Una elección polarizante
Hasta el momento despuntan tres candidatos como los más polarizantes de la elección en San Luis Potosí: Ricardo Gallardo Cardona, Xavier Nava Palacios y Mónica Liliana Rangel Martínez, situación que los coloca en una posición de privilegio, porque los votos que puedan tener asegurados, así se quedarán hasta el 6 de junio cuando sea la cita en las urnas, pero con la desventaja de tener escasas posibilidades de conquistar a los electores que les profesan repudio.
El verdadero reto para todos los contendientes, principalmente quienes disputarán el cargo de gobernador y alcaldes, está en ganar las simpatías de los indecisos, que son la gran mayoría según las encuestas de opinión difundidas en los últimos meses.
Este día fue el turno para el registro de la Dra. Mónica Liliana Rangel Martínez, la única de los 32 secretarios de Salud del país, que buscó una candidatura en pleno manejo de la pandemia por el Covid 19. Se le etiqueta como una funcionaria corrupta, pero las autoridades administrativas, fiscalizadoras ni penales, se lo han comprobado. El principal odio que ha despertado es que pudo imponerse, desde fuera, en la elección interna de Morena y ser la abanderada contra una treintena de competidores, tanto hombres como mujeres, que buscaron esa posición.
La apuesta de Morena, más allá de las historias que muchos han tejido, es llegar con ella al Palacio de Gobierno, muy a pesar de estar rodeada de escándalos como servidora pública. Los más recientes, todo mundo lo sabe, relacionados con el otorgamiento de contratos millonarios a empresas en presuntos líos legales, como sería el caso de las que están a cargo de Gabo Salazar Soto, el autollamado Príncipe del Emprendimiento, que será candidato independiente a diputado local.
En 2016 la doctora vivió un suceso todavía más nebuloso, ya que resultó herida con una pluma pistola que portaba, según dijo, para su defensa personal (¿por qué y contra quién?). Esto ocurrió en su casa del municipio huasteco Axtla de Terrazas, desde donde fue trasladada en un helicóptero de la SSPE a la capital potosina para su atención inmediata, aunque no estaba en riesgo ningún órgano vital y el calibre de la bala era 22. Cuánto costó ese traslado al erario, nunca se supo. Por esos años también se conoció que la doctora egresada de la UNAM -nació y estudió en la CDMX-, ganaba más que el presidente Enrique Peña Nieto (así lo publicamos en Vallestar: http://vallestar.blogspot.com/2016/10/monica-rangel-gana-mas-que-pena-nieto.html).
El tiempo pasó y nada sucedía con Mónica Rangel, hasta que de un tiempo a la fecha se filtró la versión -interesada- de que podría ir por Morena, en lo que sería una traición a su ex partido el PRI y el gobernador Juan Manuel Carreras López. Bueno, Rangel afirmó hoy que nunca ha sido priista y Carreras nunca descalificó tal intención, de modo que en el imaginario colectivo el mandatario potosino metió las manos en el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador. Lo que poco se dice, es que tanto Carreras como el presidente nacional morenista, Mario Delgado Carrillo, se vieron en persona en la capital del país y aunque esta versión la negó el secretario general de Gobierno, Alejandro Leal Tovías, fue un hecho. De modo que sí hubo un acuerdo y doña Moni siempre tuvo el respaldo de su jefe político.
Para quienes piensan que los gritos y sombrerazos actuales en Morena harán mella en su candidatura, están equivocados, porque ningún ciudadano que vote por la izquierda -y por Morena en particular-, lo hará por Gallardo ni el abanderado del PRIAN, Octavio Pedroza Gaitán. Inclusive existe el riesgo que los votos del PRI vayan a parar a Morena, para apoyar a Rangel, si así lo determina el gobernador Carreras, para quien lo que pase con Pedroza parece no interesarle mucho.
La izquierda lopezobradorista es fiel y el voto será por Morena; en este caso no importa si la candidata se llama Mónica Rangel, equis o ye. Por eso es que poco a poco las voces discordantes al interior del partido dejarán de hacer berrinches y tendrán que asumir que si no apoyan a Rangel, tendrán que dar un salto muy peligroso al PAN o al PRI -donde no tendrán cabida, porque ya todo está repartido-, o ya de perdida al Verde, pero si la doctora vence en las urnas, estarán completamente fuera del poder que significa el Gobierno del Estado.
Su registro, aunque no fue el ideal -con ella presente a la hora pactada en el Ceepac-, finalmente se hizo y ya no hay vuelta atrás. De modo que entre más ataques y rechazos es mejor, porque cae en el ideal del político: victimizarse.
GALLARDO LLEGÓ A SU TECHO; NAVA Y EL EFECTO MORENISTA
En cuanto a Gallardo, también tiene su propio grupo votantes asegurado. A pesar de todo, no va in crescendo como él quisiera, porque al quedar fuera de esa candidatura su enemigo natural, Xavier Nava Palacios, no puede polarizar más el voto a su favor, ya que como quedó explicado: los seguidores de AMLO votarán por Morena. En su caso, lo que más le conviene es repensar su política populista, ya que las grandes acciones sociales las tiene acaparadas la 4T y no puede colgarse de ellas, como sucederá con Rangel.
La inminente llegada de Nava a la candidatura de Morena a la reelección por la alcaldía capitalina, hará que se repita el duelo con el candidato del PVEM, Leonel Serrato, y un jugador nuevo: Enrique Galindo Ceballos. cabe recordar que Nava arrasó en la elección de 2018 bajo la coalición PAN-Movimiento Ciudadano, mientras el perredista Ricardo Gallardo Juárez quedó en segundo lugar y no logró su reelección. Sin embargo, Serrato logró el tercer puesto cerca de Gallardo. A eso le apuesta el otro Gallardo, Cardona, quien va para gobernador, a que Serrato repita la hazaña, sobre todo porque tiene la ventaja de su acercamiento con los grupos sociales morenistas.
El voto morenista para la alcaldía podría quedar dividido, porque uno de los suyos irá en la boleta, pero para el grueso de la población que no lo conoce, el morenista en la boleta será Nava, un político golpeteado igual o peor que Mónica Rangel, al que nadie ha podido derrotar políticamente. De ahí que el PRI se haya decidido por un personaje con buena imagen pública para equilibrar: Galindo, que parte en un lejano tercer lugar y probablemente ahí se quedará.



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