Pedroza y Gallardo, los más felices con Mónica Rangel
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| Mónica Rangel. Enemigo en casa. |
Armando
Calderón / Palestra
Se
nota mucho que un cierto sector del Movimiento Regeneración Nacional (Morena)
quiere que gane el PRIAN o ya de perdida, el autollamado Pollo Gallardo, la
gubernatura de San Luis Potosí, ya que gastan sus energías en atacar un día y
otro también, a la candidata oficial de su partido Mónica Liliana Rangel
Martínez.
A
la doctora ya le hace falta soltar una lagrimita o darse una limpia en Chalma,
porque algunos de los precandidatos que esperaban ser elegidos, no terminan de
entender que ser 4T, significa no solo llenarse la boca de que son seguidores
fieles del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino llevar a cabo una
concientización social sobre lo perjudicial que podría resultar que el panista
Octavio Pedroza Gaitán o el verdeecologista Gallardo, llegaran al poder.
En
política, como en la vida, a veces se gana y a veces se pierde; es de ley que puede
estarse abajo o arriba, pero hay quienes no terminan de aceptar esta realidad.
Es el caso concreto del candidato del PVEM a presidente municipal de la
capital, Leonel Serrato Sánchez o la ex precandidata a gobernadora, Francisca
Reséndiz Lara, que tienen atravesada a Rangel, quien de forma astuta, impuesta
o como haya sido, consiguió lo que ellos mismos -y otros- aspiraban.
Recordemos
que a principios de diciembre del año pasado, conforme la primera convocatoria
-que terminó muy manoseada-, un total de 13 personas se inscribieron como
aspirantes. Empezando por las mujeres: la propia Francisca Reséndiz, Marcelina
Oviedo Oviedo y María del Consuelo Jonguitud Munguía; y por el lado varonil,
Alfonso Díaz de León Guillén, Aid Ávila Covarrubias, Primo Dothé Mata, Adrián
Esper Cárdenas, Juan Ramiro Robledo Ruiz, Ricardo Delsol Estrada, Antonio Lorca
Valle, Leonel Serrato Sánchez, Elías Dip Ramé y Octavio García Rivas.
Luego,
el partido determinó que irían con mujer y Serrato, Esper y Delsol impugnaron
tal determinación. El único que sigue con la cantaleta, es Serrato y no solo
eso, sino que se unió a Gallardo sin cambiar de equipo, sino solo de camiseta, ya
que sigue como morenista. Algo contradictorio para alguien que, al parecer, es
de izquierda.

Ricardo Gallardo. Sin oposición.
Antes
de la nueva convocatoria, las tres mujeres inscritas vieron que la fortuna les
sonreía y pensaron que alguna de ellas sería la elegida, pero nuevamente se
recurrió a un acto legaloide al interior del partido -a final de cuentas, lo
que no está prohibido está permitido- y abrieron otra convocatoria, que generó
una avalancha de registros, 19 en total.
Además
de las mencionadas, Mónica Rangel, Paloma Rachel Aguilar Correa, Teresa
Carrizales Hernández, Angélica Mendoza Camacho, María Josefina Banda Zermeño,
Luz María Lastras Martínez, Adriana Domínguez Castillo, Margarita Domínguez
López, Norma Valles, Pilar Valdez Martínez, Blanca Rosa López Gallegos,
Marisela Oliva Espinosa, Yeraldi Rodríguez Alonso, Blanca Leticia Rocha
Velázquez, Alejandra Adams Gallegos y una de la que nunca se supo el nombre, ya
que un día antes que el presidente nacional del partido Mario Delgado Carrillo
diera a conocer la cifra definitiva, se difundió una lista con 18.
De
todas ellas, dos venían de fuera, concretamente del PRI: Rangel y Lucy Lastras.
Ésta última inclusive tuvo la audacia de colarse hasta la cocina y aparecer en
una conferencia de prensa con Paloma Aguilar y el presidente estatal morenista,
Sergio Serrano Soriano, para hacer reclamaciones al partido.
Cuando
Aguilar llegó a San Luis Potosí, procedente de la Ciudad de México luego de ser
jefa de la Unidad de Administración General de Recursos y Servicios, del
Servicio de Administración Tributaria (SAT), la coincidencia fue casi
generalizada: será la candidata a gobernadora, ya que no solo estaba en el
Gobierno Federal sino que había sido parte de la Ayudantía de López Obrador y
por lo tanto, persona cercana al mandatario, ya que esa área está dedicada a su
seguridad. Ni siquiera el escándalo que provocó por colocar a varios de sus
familiares y hasta su novio en la dependencia, fue suficiente para minar el halo
de favorita entre las 19 aspirantes, ya que se daba por hecho que había sido
enviada por el propio tabasqueño.
Sin
embargo, Aguilar llegó un par de días antes de la veda de intercampaña que
impedía a los candidatos hacer precampaña partidista -sin llamar al voto entre
los ciudadanos- y surgió la figura de Rangel como competitiva, según las
diversas encuestas que realizó Morena. A Rangel le sirvió y mucho, un par de
cosas: sus ambiciones personales y que estuvo expuesta a los 2.8 millones de
potosinos, con el reporte diario de la pandemia por el Covid 19. El
conocimiento de su nombre y su persona crecieron, por eso en los sondeos de
opinión resultó favorecida, ya que durante varios meses, fueron el doctor Hugo
López-Gatell Ramírez y los secretarios de Salud de cada estado, los
protagonistas masivos de la información sobre la enfermedad. La excepción estuvo
en López Obrador y los gobernadores, pero de ahí en fuera no hubo mayor alza en
la popularidad o impopularidad, que entre los titulares de la Ssa en las
entidades federativas.
A
pesar de estar rodeada de la sospecha de la corrupción, al no habérsele
comprobado nada judicialmente hablando hasta el momento, Rangel va libre como
el viento, pero sectores morenistas encabezados por los dos inconformes ya mencionados
y otros de menor alcance, hacen lo imposible para fastidiar la búsqueda de
Morena por gobernar un estado que no es nada fácil conseguir, ya que en efecto,
la elección parece partida en tres, debido a que Gallardo supo posicionarse,
Pedroza es el representante de los partidos más fuertes y monopólicos del poder
en San Luis Potosí, y Rangel tiene a su favor a la propia 4T que, con todo, a
dos años de distancia de ganar la elección, todavía no logra asentarse del todo
entre el electorado.
Con
independencia de las razones, argumentos y convicciones de los morenistas que
no aceptan a Rangel, no es posible entender cómo pueden decirse 4T, si bien
saben que Rangel, de ganar, tendrá que ponerse al servicio de López Obrador
para llevar a cabo sus políticas de transformación en el estado, lo que no
sucederá con Gallardo ni Pedroza, cuyos intereses son otros muy distintos y,
por lo tanto, contrarios a lo que los inconformes dicen defender.
NUEVA
OLA DE ASESINATOS
Más
de una decena de muertos ha dejado la ola de violencia de este fin de semana en
San Luis Potosí, incluido un policía. El problema es que hay campañas, pero
también debería haber gobierno y hasta el momento, no hay nada que le haya
funcionado al gobernador Juan Manuel Carreras López para -al menos- mantener a
raya a la delincuencia común y la organizada.
Hay
varios candidatos que han volteado a ver este tema y dicen tener la fórmula,
pero no terminan de darla a conocer y todavía falta que ganen, para poder
ponerla en práctica. Existe uno en particular que le sabe, pero entonces la
pregunta es, ¿si triunfa, se dedicará a gobernar o a ser el policía de la
entidad?
El
panorama luce incierto.


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